Ficha:
Título original: On Writing
Primera edición: marzo,2001
Traducción: Jofre Homedes Beutnagel
Editorial: Plaza y Janés
ISBN: 84-01-01445-X
En 1999, Stephen King sufrió un accidente automovilístico que casi le cuesta la vida. Mientras estuvo convaleciente, se dedicó a terminar un texto que había iniciado dos años antes sobre el arte de la escritura.
No analizaremos aquí el libro, sino el enfoque sobre algunas de las herramientas que el escritor norteamericano juzga imprescindibles.
El primer postulado del escritor norteamericano es rotundo: si se tiene pasión por la escritura hay sólo dos caminos: escribir y leer "como una mula" (su producción así lo demuestra).
Luego, en forma más específica, habla de "la caja de herramientas" (nuestro "botiquín de escritor"). Dicha caja, dice, debería tener al menos cuatro niveles. "Supongo que podría ser hasta cinco o seis, pero llega un punto en que crece demasiado la caja para ser portátil, con lo cual pierde su mayor virtud" (p.91).
La bandeja superior
1.Vocabulario:
En la bandeja superior coloca las herramientas normales, es decir, el vocabulario. Stephen King dice que uno tiene que aprovechar el material que uno lleva consigo -su vocabulario- sin ningún sentimiento de culpa ("pon el vocabulario en la bandeja de encima, y no habas ningún esfuerzo consciente de mejorarlo").
2. Gramática:
En esta misma bandeja incluye la gramática. No hace un recorrido pormenorizado de la misma, pero sí sostiene que el vocabulario se organiza de acuerdo con reglas consensuadas de gramática. El quebrantamiento de las reglas o el defecto de las mismas suele generar dificultades en la comunicación.
Luego realiza una descripción pormenorizada de sus inclinaciones y rechazos en la gramática -por ejemplo, no recomienda el uso de la voz pasiva ("el sujeto de una frase con el verbo en voz activa hace algo, mientras que al de una frase con el verbo en voz pasiva le están haciendo algo. El sujeto no interviene") y propone desconfiar del adverbio ya que con ellos ocurre lo mismo que "con la voz pasiva, que parecen hechos a la medida del escritor tímido" (p.99).
La segunda bandeja
El estilo
Aquí el autor hace un alto para desarrollar la idea de párrafo, "la forma de organización que sigue a la frase". Al respecto, desarrolla una idea muy interesante: la de que el párrafo es un mapa de intenciones. Es que para King la unidad básica de la escritura es el párrafo y no la oración (la frase, la llama él). Reside en él la coherencia, la acelaración, pues cuenta con una flexibilidad que la oración no dispone.
Diferencia luego entre párrafos de escrito académico y los literarios, haciendo hincapié que en el segundo caso su carácter "en vez de melodía es ritmo" (p.104).
Siguiendo la lógica anterior, recomienda escribir sobre lo que uno conoce y lo que uno ama, sin ataduras ni imposturas. Asume la imposibilidad de evitar la copia de los autores que se admira -de hecho, lo juzga un camino inevitable hacia la creación del estilo propio-, pero advierte sobre la pobreza de la imitación mimética:
"Si en la contraportada de una novela ves escrito "al estilo de (John Grisham/Patricia Cornwell/ Mary Higgins Clark/ Dean Koonz)", ten por seguro que estás delante de una de esas imitaciones, hechas por puro cálculo y por lo general aburridas" (p. 125).
La tercer bandeja
Luego se dedica a desarrollar la trama, a través de tres elementos: la narración (mueve la historia de A a B), la descripción (genera una realidad sensorial para el lector) y el diálogo (da vida a los personajes).
El libro es interesante, generoso, y no duda en exponer fuentes y ejemplos de la propia pluma de King. Cuenta, además, con una suerte de dossier de un cuento del autor ("La historia del hotel") que agrega comentarios y correcciones de estilo.
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